Inicio arrow NEA arrow La gran oportunidad histórica después del 28 de junio de 2009 martes, 07 de febrero de 2012
Menu Principal
Inicio
DOCUMENTOS
NOTAS Y ARTÍCULOS
ENCUENTRO DE PARANA
PRENSA
NOVEDADES
Enlaces
ELECCIONES - DEBATES
Administrador
Contacto
Enlaces
Buscar
La gran oportunidad histórica después del 28 de junio de 2009 Imprimir E-Mail
Escrito por Silvia Agulleiro y Juan Carlos Pavoni   
Hacer de la parcial derrota táctica una gran victoria estratégica
Contra cualquier idealización anterior o posterior a la contienda electoral, el resultado de la misma estaba “cantado”; cualquier buen observador, tanto urbano como rural, sabía desde mediados del 2008, que la consecuencia directa del conflicto agrario era que la clase media argentina -concepto por lejos, mucho más abarcativo que el de burguesía rural o urbana- le había dado la espalda al proyecto político estratégico del Kirchnerismo. No hay una razón exclusiva, pero la inmensa mayoría de las miradas y las definiciones emergentes tanto individuales  como de clase, se anclaban –por lo menos- en el conflicto agrario.
    Además, la profundización del proyecto estratégico del Kirchnerismo, durante la segunda mitad del 2008 y la primera de 2009, donde se destacaron ampliamente, la reestatización de los fondos para jubilaciones y pensiones, la reinstalación de actualizaciones periódicas y automáticas de los haberes jubilatorios y la re-nacionalización de Aerolíneas Argentinas, ayudó a que los partidos políticos representantes de aquellos egoísmos clasemedieros, fortalecieran sus embates y sus intenciones de restauración conservadora se hicieran más evidentes, aún en el republicanismo anquilosado de la UCR/CC/Cobismo.
     Algunos hablan de una “derechización de la sociedad argentina”, interpretando apresuradamente que la totalidad de los votos que no acompañan al gobierno, fueron un capital acumulado por la derecha política. En principio si así fuera, esta no sería una interpretación fundamentada en cuestiones ideológicas, sino más bien, en el análisis somero y equivocado de los resultados a favor de fuerzas políticas, entre las cuales, solo algunas responden a un uniforme marco ideológico de derecha.
Nosotros decimos que la sociedad argentina –por lo menos desde 1973- nunca acompañó tanto como lo hace hoy, políticas de tinte nacional, popular y progresista, así como con su inscripción en una corriente latinoamericana de gobiernos rondando en torno a esos signos. Por esto es que el mundo considera hoy a Latinoamérica, como el bastión más importante de la resistencia al neoliberalismo y a la infausta globalización.
    Los resultados de estas elecciones, tienen dos costados bien definidos.  Uno, es que éstos son de mucha mayor gravedad, que aquellos experimentados en la elección ganada por el Menemismo en 1989, interpretada por él mismo y sus aliados Neustad y Alzogaray, con el desvergonzado reconocimiento de que si hubieran dicho lo que iban a hacer desde el poder, no los hubieran votado. Hoy en cambio, la derecha captura adhesiones numerosas, en muchos casos sin recurrir a mentiras ni subterfugios; reconocen que lo privatizarían todo; que es necesario volver a los ajustes con sus consabidas consecuencia para el pueblo y el Estado, y sin pudor, muestran descaradamente en los medios masivos de comunicación que ponen en juego su propio dinero al servicio del objetivo electoral -sin necesidad de justificar su acelerado y sospechoso enriquecimiento-. Esta observación no habilita para hablar de una derechización -que implicaría adhesiones ideológicas que no se manifiestan en la realidad-, sino que convoca a pensar que una gran mayoría de nuestra clase media, ha derribado barreras morales que durante años supo levantar como estandarte de sus logros culturales.
    El otro costado, aún más significativo para nuestro desarrollo futuro, es el que resulta del crecimiento del espacio político que acompaña al actual proceso inaugurado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Nos permitimos retomar para ese espacio la denominación de MOVIMIENTO TRANSVERSAL –Nacional, Latinoamericanista, Popular y Progresista, y explicamos porqué.
    Néstor Kirchner resultó electo con el 21 % y fracción de los votos válidos emitidos, debiendo contabilizarse como el grueso de ellos, los aportados por el Peronismo Bonaerense, fuertemente controlado entonces por el aparato Duhaldista tras su confrontación con el Menemismo. Cuatro años más tarde, Cristina Fernández resultó electa con el 45 % de los votos válidos, manteniendo por entonces el apoyo de cierto Dualdhismo oportunista, encabezado por Felipe Solá, aún incluido entre las filas del Justicialismo Kirchnerista; estas huestes digamos “Peronistas” ya estaban disminuidas por las deserciones no explicitadas de algunos caciques territoriales y gremiales (caso paradigmático el del Momo Venegas -UATRE/Necochea-), que tras la ruptura de Kirchner con Duhalde, claramente expresaban en privado su vuelta al redil Duhaldista, del que nunca se habían retirado en el plano ideológico. Claramente esos 24 puntos de diferencia entre una elección y otra, eran recursos obtenidos en su mayor parte, desde un apoyo transversal de la sociedad al gobierno de Néstor Kirchner, que se amplían grandemente cuando le agregamos los votos que reemplazaron a la retirada de muchos votos Duhaldistas, llamémoslos “puros”.
    Estas elecciones legislativas (primeras después del terrible conflicto agrario), arrojan un resultado nacional a favor del proyecto estratégico del gobierno, del orden del 35 % de los votos válidos emitidos. ( ) Hay que preguntarse tres cuestiones centrales:
1- ¿Qué significa el apoyo de más de un tercio de los votantes a un proyecto que, por las medidas adoptados durante la gestión y por el discurso electoral en defensa de su trasfondo ideológico -en todo momento mencionado como proyecto nacional, popular y progresista- no puede ser considerado un voto ingenuo o desarticulado de la realidad del pensamiento político?
2- ¿De qué sector de la sociedad proviene esa migración del 10 % que ya no acompaña al gobierno y hacia qué partido desplazaron sus preferencias? ¿Acaso no puede pensarse seriamente que ellos fueron mayoritariamente los aportantes a Proyecto Sur y a Encuentro Popular?
3- ¿Cuál es la coincidencia ideológica-política de la mal intencionadamente denominada “oposición”? ¿Acaso ese 65 %, tiene las suficientes afinidades en cuanto a las políticas que implementarían desde la gestión, como para considerarlas interpretes de una demanda social unificada?
    Así visto el panorama, el proceso de transformación en marcha cuenta  con el apoyo de algo más de un tercio de la población y el reclamo por su profundización ronda el 50 %. Importante conclusión para visualizar el futuro, en la medida que nos muestra que tanto en la sociedad como en las Cámaras legislativas, se cuenta con soporte para avanzar en el camino elegido. Eso sí -cae de maduro- que deberá hacerse con la sensatez y la sabiduría que no se tuvo para enfrentar el conflicto agrario y además, con un recambio en los cuadros políticos de la gestión estatal, para dotar a la misma de la mayor eficiencia y coherencia con la propuesta hecha a la sociedad. Esta interpretación valida al ciento por ciento, lo planteado por Carta Abierta en diferentes situaciones; le da sentido a nuestra intención de interpelar permanentemente a la sociedad y al gobierno desde nuestro apoyo al mismo y debe coadyuvar a aceptar la idea de que, quienes –con otros alineamientos- dicen defender transformaciones profundas más allá de las que intenta el gobierno, no constituyen los enemigos del proyecto transformador, sino sus detractores circunstanciales que, puestos ante la verdad de los hechos concretos del accionar del Estado y el gobierno, deberán definir a que campo de la puja por el poder desean tributar.
    Finalmente, más allá del resultado de la confrontación política-electoral, debemos analizar en que estado de evolución se encuentra la batalla cultural. Antes de aceptar lisa y llanamente, que “la batalla cultural está perdida”, deberíamos interpelar en todos los ámbitos -sociales, gremiales y políticos-, a aquellos que enarbolan discursos y posiciones, ilusionados con que algunas migajas sobrantes del festín anti-distribucionista de la derecha, serán para ellos. Ponerlos frente a la evidencia, que el único camino para avanzar en un bienestar para los eslabones más débiles de la cadena económica, es enhebrar la solidaridad entre ellos, alentando su participación en el mundo de las organizaciones sociales, gremiales y políticas y desde allí, trasladando iniciativas al espacio de gestión de las políticas estatales, previo tendido de los lazos necesarios, para que ello sea posible. Unir así el poder de las organizaciones del pueblo, con el de aquellos que dicen  interpretar sus deseos reivindicatorios.
    Se nos ocurre como del mayor interés hoy, conocer los resultados de una encuesta que indagara acerca de las adhesiones populares, consultados -no acerca de su opinión sobre el gobierno- sino sobre los hechos concretos de su gestión:
  1.     defensa irrestricta de los derechos humanos;
  2.     consolidación de una Corte Suprema de Justicia calificada e independiente;
  3.     inserción internacional y en particular la elección del alineamiento con los países latinoamericanos que transitan la misma resistencia, a los efectos de una globalización asimétrica, inequitativa e injusta, producto de las políticas neoliberales diseñadas para socializar las pérdidas y apropiarse inescrupulosamente de las ganancias;
  4.      la recuperación de empresas públicas como Aguas Argentinas y Correo, tras el retiro escandaloso ejecutado en ellas por capitalistas inescrupulosos como Macri;
  5.     la recuperación de los niveles salariales, modesta –pero recuperación al fin frente a la debacle del Menemato y la Alianza) y en consonancia, el mejoramiento substancial de los niveles jubilatorios;
        la decisión invulnerable de respetar los derechos de todos los argentinos, a manifestar en las calles por el reclamo de sus derechos, descartando cualquier tipo de represión violenta a los reclamos reivindicativos del pueblo, incluidos los de aquellos sectores enfrentados con el gobierno;
        el respeto irrestricto a la libertad de prensa, incluida aquella que hace de la comunicación una herramienta para la cooptación política de sectores vulnerables al mensaje mediático interesado;
        la recuperación de AA nuestra línea aérea de bandera; la reestatización de los fondos jubilatorios; y
        la política macroeconómica que asegura competitividad a nuestra exportaciones industriales y promueve la desvinculación entre los precios internos y externos de los bienes y servicios consumidos por el pueblo argentino.
Constituyen estas, solo unas primeras reflexiones, que deberán ser profundizadas en los próximos tiempos. Ellos requerirán, sin duda, de un fuerte compromiso social para sostener las políticas de nuestro gobierno, el que lejos de “hacer la plancha” como le recomienda la derecha, debe apostar fuerte al proyecto estratégico que nos hemos planteado.

Producido en colaboración por Silvia Agulleiro y Juan Carlos Pavoni.
Integrantes del Espacio Carta Abierta
Necochea, 1 de Julio de 2001
 
Se recomienda acceder a
http://tirandoalmedio.blogspot.com/2009/07/el-sentido-de-las-estadisticas.html, para encontrar una aguda observación sobre “El sentido de las Estadísticas” en relación con el resultado electoral. 

 
< Anterior   Siguiente >
Advertisement
LO ÚLTIMO
Bernardo Tirelli en la radio
BÚSQUEDA GOOGLE
Google
Estadísticas