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Respuesta a Alfredo Zaiat y su columna “El cuento de la segmentación”
Por Juan Carlos Pavoni, Ing. Agr. Presidente de ALTERAGRO, Asoc. Civil
Alguna vez le hice llegar a este excelente periodista, mi admiración por lo ajustado de sus análisis Económico-Políticos. Como ocurre sistemáticamente ante la imperfección humana, el domingo 2 de agosto pxmo. psdo. fue el turno de la frustración. Ella llegó de la mano de su columna con el título que encabeza esta producción.
No es que me haya sorprendido su cuestionamiento a un modelo de segmentación de las retenciones a los commodities agrícolas. Si mal no recuerdo ya se había manifestado en tal sentido, utilizando parecida batería argumental. Su argumento central radica en que “a nivel operativo la segmentación es de difícil fiscalización por la elevada informalidad y opacos mecanismos de comercialización de las cosechas.” Y en la misma línea de pensamiento agrega “Además esa tarea pasara a ser realizada por los grandes exportadores de cereales, que son los que al final de la cadena pagan las retenciones al fisco.”
Veamos. Acerca de lo primero, rendirse ante las dificultades no es argumento para quien considera que el Estado debe jugar un fuerte papel como regulador de la actividad económica y así evitar los desbordes propios “del mercado”, en particular de aquellos tipos de mercados que por sus características oligopólicas pueden operar con enorme impunidad. Es obvio que para regular eficazmente a sectores tan poderosos, se debe contar con un eficiente aparato fiscalizador. Todas las herramientas de las modernas tecnologías TIC´s deben ser puestas en acción con este fin y es fácil percibir hoy, los esfuerzos que se están ejecutando tanto en la ONCCA como en la AFyP, para lograrlo. Solo será cuestión de no muy largo tiempo, llegar al fin propuesto. Por suerte ya, nadie puede argüir como antaño, que a los poderosos no se los podía controlar, porque con una “cometa” al inspector de la DGI, lo arreglaba todo. ¡Así que nada de dificultades insalvables! Voluntad política, amor a la Patria y a otra cosa mariposa.
Con relación al problema que se deriva de la comercialización por canales ilegales (que algunos prefieren llamar “informales”), la única solución es actuar tendiendo círculos de controles punitivos acompañados por efectivos incentivos a quienes cumplan debidamente con sus obligaciones fiscales (que deberían llamarse “de solidaridad social”). No existe otra fórmula conocida, ni aquí, ni en ningún otro lugar del mundo donde debieron enfrentar los mismos problemas. Ellos, simplemente se solucionaron -con mayor o menor fortuna- enfrentándolos y no ignorándolos. Seguramente la Mesa de Enlace, no se animaría a oponerse a cualquier tipo de segmentación, con un tipo de argumentación tan vulnerable, porque además, seguramente preferirán “no menear la soga en casa del ahorcado”.
A la hora de imaginar los procedimientos para implementar un sistema de segmentación, Zaiat incurre en un serio error, quizás producto de su visión desde lo económico y no desde lo agronómico. Nadie que no conozca en profundidad el circuito de producción/comercialización de granos, puede imaginar el control de su operatoria. En ningún caso debería ser el exportador el encargado de administrar la alícuota que le corresponde a cada vendedor del producto. En realidad los exportadores deberían liquidar a todos con la alícuota de máximo descuento, pagando el precio que se derive de esa carga del Derecho de Exportación. Será luego, el organismo de aplicación que fije el Estado, el encargado de efectuar los reintegros que lleven la retención efectiva, a la alícuota establecida para su segmento.
La documentación probatoria para la percepción de los reintegros, no puede se otra que la CARTA DE PORTE que acompaña la entrega de la mercadería y, “cruzadas” con ellas, las LIQUIDACIONES de pago efectuadas por el intermediario interviniente, ambos documentos emitidos y fiscalizados por mecanismos de gran validez articulados desde el Estado. ¿Complejo? ¡De ninguna manera! Solo la diagramación de un sistema con genuina vocación de hacerlo cumplir.
Vayamos al grano con un ejemplo: Hablemos de producto Soja. Supongamos tres niveles de retenciones (GRANDES Productores / Comercializadores, alícuota 45 %; MEDIANOS, alícuota 35 % y PEQUEÑOS alícuota 0 %). Reintegros contra presentación de copias de las Cartas de Porte y las Liquidaciones de Ventas; efectivizados por cuenta bancaria vía CBU, dentro de los 30 días. Por supuesto que siempre quedará abierto el acceso a la “libertad” de seguir comercializando “en negro” cobrando un precio reducido a casi la mitad, lo cual se lo supone poco alentador para los pequeños y mediano productores, mientras que imposible de implementar por productores de grandes volúmenes, cuya comercialización queda siempre más expuesta a la “mirada” estatal.
Queda por último la objeción apuntando a que son los exportadores lo que blanquean la mercadería. Esto es harina de otro costal y con la adecuada voluntad política, será posible arribar a los controles adecuados para clausurar el acceso al delito, si es que se produce.
Corresponde ahora abordar, el costado políticamente más incorrecto de la columna que comentamos. Zaiat se refiere al “…universo del progresismo…” -sin recurrir a virtud de definirlo y ponerle nombres y apellidos- y lo hace responsable de ejercitar el “…discurso políticamente correcto…” de “…la necesidad de segmentar…”. Nunca fue el estilo de Zaiat, el de tirar al voleo y menos aún el de rematar con tiro de gracia, expresando que, supuestamente de la mano de Fed. Agraria Arg., podría replantearse “…esa ficción de segmentación que entusiasma al arco progresista”. Quiero imaginar con benevolencia que Zaiat no intenta interpretar a FAA como adalid de la segmentación. De una segmentación que entusiasmaría a los mismos que fueron artífices de su derrota legislativa: Claudio Lozano (PS) y Eduardo Macalusse (SI) quienes, sería bueno que emitieran opinión fundada acerca de que tipo de segmentación los entusiasma. Solo así podríamos comprobar su vocación progresista.
Como defensores de un Sistema de Segmentación que constituiría el único camino para poner freno a la Sojización e incentivar una vuelta a la diversidad productiva agrícola-ganadera de nuestra más importante producción primaria, a la vez que encarrilar una solución políticamente correcta del largo, penoso y dañino conflicto, imaginamos que Zaiat será capaz de publicar un nuevo artículo, reconociendo que podría explorarse algún sistema de segmentación que, como el que proponemos desde Alteragro, active una compuerta que controle el enorme flujo de agresividad e irresponsabilidad política generado por el complejo Mesa de Enlace/oposición política.
Si Zaiat ejercitara la hidalguía que no le es extraña y que hoy le reclamamos, sería capaz de resignificar lo que ha dicho cuando escribió “De esta manera se estaría en condiciones de eludir los lugares comunes, que agradan la tribuna de las buenas conciencias, como la idea de la segmentación de la retenciones a los productores sojeros pampeanos.” Francamente no reconocemos en este concepto, ni el estilo ni las ideas de Zaiat, que de pronto aparece atacado por el virus del antiprogresismo, que no ayuda en nada a la superación del estado de “cosas” y es más propio de aquellos que pregonan sin sordinas, los beneficios de un “mercado” omnipresente y omnipotente, a la hora de ser el único regulador de la actividad económica, para exclusivo beneficio de los dueños de las decisiones.
Finalmente apelo a la lectura de quien fuera el maestro de varias generaciones de Ingenieros Agrónomos, nuestro lamentablemente desaparecido Ingeniero Horacio Giberti, que pocos días antes de morir, con su lucidez intacta y despojado de cualquier oportunismo -producto de alguna debilidad política que nunca conoció- respondió así a esta pregunta que le hicieran desde Política & Medios: ¿Aplicar retenciones mayores a la soja que a otros cultivos de granos, ¿fomentaría la diversificación de estos cultivos, podría romper el monocultivo sin perjudicar al pequeño y mediano productor?
Sí, en realidad actualmente la soja, con la relación de precios que tiene, va a seguir desplazando a todos los demás cultivos y a otras actividades, en perjuicio de la conservación del suelo en varias zonas del país. Va rumbo a hacernos caer en un monocultivo, hecho que económicamente para el país es muy peligroso. El precio internacional de la soja, que representa el grueso de los ingresos de exportación de la Argentina, es un problema muy serio. Ahí pueden cumplir un papel muy importante las retenciones diferenciales, no sólo por grano sino también por volumen de producción.
¡ESTA TODO DICHO!
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