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Declaración y Fundamentos Constitutivos Imprimir E-Mail

Estimadas compañeras y compañeros:
Al comienzo del actual gobierno del presidente Kirchner nos encontrábamos con que la crisis por la que atravesaba la Nación no podía resolverse con medidas de reforma administrativa del estado apuntando a lograr cierto grado de eficiencia o de comportamiento ético, ni con medidas coyunturales y de corto plazo generalmente realizadas como respuesta a demandas urgentes y graves de nuestro pueblo.

La lista de problemas y la gravedad de los mismos eran de una magnitud tal que resulta difícil encontrar comparaciones similares a lo largo de nuestra historia. Pero tal vez el más significativo es la falta de trabajo con sus consecuencias directas e indirectas, la pobreza, la indigencia, la pérdida de salud y educación, la criminalidad e inseguridad, el debilitamiento de la defensa, la despoblación y pauperización de amplias franjas del territorio nacional, por nombrar las de más alta significación..
Particular mención merece el tema del endeudamiento, causante principal de los males cuya corrección se propicia. Con la deuda, durante las últimas tres décadas, nuestro país soportó una sostenida pérdida de soberanía, que llegó a límites insostenibles.
Las reformas de la década del noventa, con la sujeción irrestricta a las políticas liberales de libre mercado iniciadas por Martínez de Hoz, tuvieron a Menem como su mejor alumno. El estado dejó de intervenir en prácticamente todos los asuntos para beneficio de los grupos económicos concentrados, se estableció un pacto de impunidad que pretendió legitimar lo peor de la dictadura mientras toda esa clase política resignaba en otros el manejo de la economía. La pobreza resultaba una ecuación inevitable que sólo requería de buen manejo social mientras los convidados a la fiesta se repartían los nuevos negocios con los mentores económicos. La política se burocratiza y la despolitización, la muerte de las ideologías, el clientelismo, resultó lineal a la representación de intereses contrarios a la voluntad popular.

Por eso las acciones principales para superar esta situación son aquellas que recuperen nuestros valores, nuestra autoestima, nuestra identidad nacional para terminar con la cultura de la especulación y el individualismo, para asegurar la producción y la cooperación, el esfuerzo propio y la solidaridad, los recursos naturales, la defensa de nuestro trabajo y del tejido productivo y una justa distribución del ingreso.

No son pocos los logros en estos dos años, entre ellos: los cambios en la Corte Suprema, en las Fuerzas Armadas, en la reivindicación de los derechos humanos, en la inversión social y pública, en el tratamiento de la deuda con una quita de 67.000 millones de dólares, en la defensa de nuestros intereses frente a los organismos internacionales y frente a las multinacionales que son dueñas de nuestros servicios, en el impulso de la integración latinoamericana y fundamentalmente en la inclusión de las organizaciones de desocupados como sector social emergente.

El principal logro del Presidente Kirchner ha sido volver a poner a la política en el centro de la escena y a revalorizarla como herramienta de cambio. Kirchner, como nadie desde Perón, expresa la voluntad de reconstruir el Movimiento Nacional, expresado -como en su concepción original- con la inclusión de sectores sociales y políticos postergados organizados en defensa de los objetivos nacionales y la felicidad del pueblo.
Lo hecho demuestra que el avance hacia una sociedad con desarrollo industrial se hace revalorizando el Estado y la integración de las organizaciones sociales y populares que permitan la reconstrucción del Movimiento Nacional y popular.

Se trata de establecer una nueva relación entre el Estado y el Pueblo con iniciativas surgidas del propio Presidente que movilizan al campo popular y permiten su crecimiento y organización.

El triunfo electoral del 23 de octubre y la contundencia del respaldo a las políticas y acciones de gobierno que encabeza Néstor Kirchner no por previsible nos aliviana de responsabilidades. Por el contrario el respaldo popular alcanzado introduce la urgencia de cubrir algunas debilidades de nuestra fuerza política. Aún no se ha cubierto el bache de organización política del pueblo y esto pasa a ser una de las prioridades de la hora.
Este es el gran desafío: la reconstrucción del Movimiento Nacional que cambie nuestro país la Argentina. En esta tarea el peronismo es el núcleo estratégico por su composición social y su experiencia histórica.
Es así que un conjunto de compañeros estamos trabajando desde hace un tiempo en la reconstrucción del movimiento nacional y popular que por experiencias acumuladas y proyección de futuro permita trascender escenarios coyunturales.

En esa dirección, dando un paso adelante, es que este 26 de noviembre iniciamos la construcción nacional del Movimiento Jauretche de Profesionales y Empresarios, con acción y participación por políticas sobre el estado, la economía, la sociedad y el mundo, como las del habitat, la salud, la producción, la educación etc. y a su vez una organización territorial federal en cada distrito, departamento y localidad con representación por provincia.
Convocamos a las mujeres y hombres de nuestro país con ideas nacionales a la militancia por la reconstrucción del Proyecto Nacional vinculando el conocimiento y la ciencia aplicada con los medios de producción para la recuperación productiva, con una justa distribución que asegure un país integrado y socialmente justo.

Buenos Aires, 26 de noviembre de 2005

 
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