Por Bernardo Tirelli
Publicado en Buenos Aires Económico el martes 25 de noviembre de 2008
Gobernar, aquí en la Argentina o en cualquier lugar del mundo, es crear trabajo. Para resolver esto, el buen gobierno, debe acertar en la lista de problemas. Resulta necesario, en línea con este objetivo, mantener los niveles de inversión en obra pública pero: ¿cuál es el objetivo a alcanzar en la estrategia de desarrollo de la infraestructura nacional? La generación del 80 lo resolvió produciendo la infraestructura para la exportación de productos primarios agropecuarios en un mundo que se industrializaba rápidamente y se sujetó a esa regla de mercado hasta la mitad del siglo XX. ¿Cuál es el problema que debe resolver la Argentina hoy en relación a la infraestructura? Para responder esto, en primer lugar, hay que enfocar el mundo que se encuentra estructurado en bloques.
La integración física Latinoamericana
En
la conformación del bloque propio Latinoamericano, en el escenario
mundial cambiante, la infraestructura de vínculo, integración y
consolidación aparece claramente deficitaria. Brasil casi no ha tenido
vínculos físicos con sus vecinos, no tiene salida al Pacífico por Perú,
lo hace a través de Argentina. Históricamente ha sido así: Lima era la
cabeza del virreinato y su conexión política era Buenos Aires, San
Martín termina su campaña libertadora en Lima y es nombrado gobernador
del Perú. Cuando tiempo después se trazaron las líneas férreas estas
siguieron a las líneas geopolíticas, se puede ir en ferrocarril de
Buenos Aires a Lima. La otra línea estuvo cruzada y fue el eje Santiago
– Río de Janeiro que era la capital de Brasil.
Se
llegó a desarrollar hipótesis de guerra con Brasil a tal punto que
hasta 50 años atrás no se tenía conexión física con nuestra
Mesopotamia. Recién con la construcción del túnel subfluvial Santa Fe –
Paraná existe la primera infraestructura de comunicación. El primer
puente, Zárate – Brazo Largo, aparece en los 70 e incorpora el
ferrocarril. Cuando, muchos años después, se construyen los demás
puentes de integración, el último, Rosario – Victoria fue hace poco
tiempo, ya se había abandonado a Brasil como enemigo militar y también
desaparecía el concepto de transporte para la producción y ninguno de
los nuevos puentes incorporó al ferrocarril.
La
idea agro exportadora construyó vías de comunicación radiales con
confluencia al puerto. Solo vinculó las tierras productivas, abandonó
la Patagonia salvo para los ductos energéticos – gas, petróleo,
electricidad – con la misma conexión radial a la megalópolis portuaria.
El
mapamundi moderno de los bloques impulsó el Mercosur, con esa primera
idea de alianza arancelaria para desarrollo de mercado, incorporando al
flujo del atlántico el nuevo flujo del Asia pacífico. Ahora se suman
los puertos del pacífico y esto crea una media luna de tránsito de
mercaderías que circula en la línea San Pablo, Montevideo, Buenos
Aires, Mendoza, Santiago – Valparaíso. No es casualidad que la
circulación en territorio argentino se realice sobre la franja que
detenta el 80 % del PBI. No hay circulaciones, ni vínculos de
infraestructura verticales de la Patagonia a la Quiaca o a Iguazú.
Existe un Norte Grande pobre sin industrias y un Sur despoblado y sin
industrias. La fuerza del mercado que crea el segundo canal en Panamá,
en la Argentina crea la autopista del Mercosur a Paso de los Libres. Es
sobre esta media luna que se proyecta el tren bala: ¿por conveniencia
de mercado o de desarrollo?
El abandono
de políticas industriales, la renuncia a favor de las leyes del mercado
y el modelo del Mercosur arancelario entregó el desarrollo de la
infraestructura al sector privado de renta de corto plazo. El resultado
es que de 44.000 km. de vía férrea pasamos a 8.000, las rutas en
condiciones son las de más circulación, la hidrovía del Paraná y los
puertos son privados pero el Uruguay sigue sin ser navegable mientras
Europa no sólo hace navegables sus ríos sino que a su vez tiene 14.000
km. de canales artificiales navegables. En este modelo cualquier
aplicación sistémica elemental da como resultado que la zona del 80 %
del PBI tienda al 100 % y el resto a cero, como aún sigue sucediendo.
El
otro elemento que se le entregó al mercado es la planificación en todos
los rubros centrales de la infraestructura, la de comunicaciones, las
de las vías, las energéticas, la de la explotación de recursos como la
minería o la pesca o del gas y el petróleo. En esa lógica el dueño del
transporte de energía dice: si no hay industria para que llevar el
cable, ¿quién lo va a pagar? y el futuro industrial dice:¿si no hay
energía porque voy a poner una industria?
¿Cómo
tener un plan energético si no se sabe para qué es la energía? La
terminación de la tercera planta nuclear estuvo paralizada muchos años
a un costo enorme de mantenimiento de los materiales comprados sin
instalar y recién ahora se toma la decisión de finalizarla.
Simultáneamente surgen cuestionamientos a la explotación de uranio como
en la zona de San Rafael. ¿La ingeniería no puede resolver sistemas de
explotación sustentables para que no afecten otros recursos y nos hagan
más soberanos? También se está cuestionando que en Río Turbio se
construya una central térmica a carbón. La Argentina dispone de carbón
– si sólo se usara ese recurso – para abastecer de energía por 140
años. Si un día faltara la energía para los hogares o para las máquinas
¿no habría que quemar carbón? Pero, de nuevo, ¿porqué en vez de negar
no se aporta a que la explotación térmica sea sustentable, o sea no
contamine la atmósfera?
Las provincias de
Catamarca y La Rioja por aprovechamiento de beneficios fiscales tienen
60.000 has. de olivo con alta tecnología como genética y riego por
goteo, por tanto su rendimiento está en las 15 toneladas de aceitunas
por ha. De modo que la producción anual es de 900.000 toneladas. Nadie
previó cómo sacarlas, lo natural era el ramal del ferrocarril Belgrano
pero está sin actividad. Lo que ganamos por un lado lo perdemos en mal
transporte y rotura de caminos por exceso de carga. La lista de
incoherencias acumuladas sólo puede explicarse por la coherencia de no
pensar, desde la política, la Argentina.
La bosta de caballo
Cuando
vemos la presentación de planes como el de la infraestructura del área
metropolitana salta a la vista que no es producto de una planificación
sino el rejuntado de expedientes de distinto origen y antigüedad.
Resulta claro que no se han estudiado los criterios de análisis como
los canales (viales, ferroviarios, otros), los flujos (personas,
mercaderías), las lógicas y las tendencias de ocupación y apropiación.
Tomemos, por ejemplo, la tan mentada autopista ribereña de la capital,
donde desde hace muchos años no se ponen de acuerdo en qué hacer con
más discusión sobre estética que sobre logística y uno de los temas es
si tiene o no que tener vía férrea. Ese ferrocarril es el ferrocarril
del puerto y el nexo ferroviario entre el ferrocarril del norte con el
del sur. ¿Porqué no tener túnel de conexión ferroviaria entre el norte
y el sur para pasar cargas de noche y ser subte de transporte público
de día?
El ferrocarril Sarmiento, fundado
el 29 de agosto de 1857, fue construido con 4 vías de circulación. ¿Por
qué el proyecto de modernización por soterramiento a alto costo de
construcción y mantenimiento y con reducción de tránsito a 2 vías? ¿Por
qué no construirlo elevado con menor costo y mantener el flujo de
tránsito de 4 vías? ¿Tendrá algo que ver el espacio aéreo o sea el
negocio inmobiliario de las tierras que se liberan en la Capital
Federal?
En 1880, la ciudad de París se
preocupó en resolver la proyección de su ciudad por los siguientes 50
años. De la gran lista de problemas que surgieron del estudio todos
fueron teniendo solución menos uno. Este, derivado del creciente flujo
de transporte, hacia el año 1930 era ¿qué hacer con los grandes
volúmenes de bosta de caballo que quedarían cada día en las calles de
París? Todas las soluciones pensadas no eran satisfactorias como
disponer una bolsa en el trasero del caballo o constituir un ejército
de carretillas y palas para recogerlas cada noche. En la proyección de
París de 1880 ese tema no tuvo solución. Todos saben que en 1930 ese
problema no existió porque el tránsito ya contaba con el automóvil.
¿Cuál
es la proyección del área metropolitana para los próximos 50 años? No
está hecha y si se la hiciera es muy probable que no guste, que en
muchos aspectos esté la bosta de caballo de París. Lo mismo sucede con
el país, si se lo proyecta tal vez siga, en el futuro, con el norte
pobre y el sur despoblado. La ciencia que estudia los cambios de
futuro, los escenarios de futuro es la prospectiva; en esto son
justamente los franceses uno de los que mejor dominan esta ciencia. El
auto de 1930 no es una expectativa de la ciencia ficción, es un
escenario probable que se puede prever. Dentro de todos los escenarios
de futuro el más importante es el del futuro deseado. ¿Cuál es el de la
Argentina? ¿Se puede hacer que el futuro deseado sea el posible?
En
el fondo de tantas preguntas está la cuestión principal. Todas estas
preguntas son problemas sin resolver, y se pueden seguir agregando sin
fin, porque no está contestada la principal: ¿qué país queremos?
Sí,
se sabe que ese país deseado, será posible si se toma la decisión de
construirlo entre todos. Hacer un país para todos, sin pobreza ni
exclusión, un país integrado donde el desarrollo de la ciencia y la
tecnología, de la ingeniería, sean uno de sus pilares. Para ello hay
que dejar de aceptar las reglas de juego que impuso el poder y el
neoliberalismo y animarse a cambiar para siempre el destino como
Pueblo. Entonces será posible construir el país soñado, ese país sin
bosta en el futuro, lleno de problemas y, sin duda, habrá que tener
muchos ingenieros para resolverlos.
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